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De las olas al Olympia

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Por Lysmar Báez Cruz

“Disciplina, si no hay disciplina no puedes estar en esto” Esas fueron las palabras del fisicoculturista Alexis Rivera Rolón International Federation of Bodybuilding & Fitness Professional League (IFBB PRO) y el primer puertorriqueño en llegar a las competencias más importantes del fisicoculturismo, Mr. Olympias 2018 colocándose en la posición número 11 de los mejores en el mundo. 

Parte #1

¿Pero cómo llegó al fisicoculturismo, y quién es ese jíbaro puertorriqueño que logró hacer historia en el mundo del fitness? En su juventud, Rivera Rolón practicaba varios deportes, pero sentía una pasión especial por el bodyboarding. Para Alexis, este deporte acuático —que consiste en deslizarse sobre las olas acostado sobre una tabla— lo era todo. Representaba una vía de escape, una forma de liberarse de las presiones cotidianas. “Bodyboardingsurfing… y luego, el trabajo”, comentó Rivera con una sonrisa.

Un día, todo dio un giro inesperado. Mientras Rivera Rolón dominaba las olas, una mala caída sobre la tabla le provocó una lesión en el hombro izquierdo. Debido a su corta edad, el médico le recomendó incorporar ejercicios con pesas para fortalecer y recuperar los tejidos musculares. Aunque ya solía visitar el gimnasio ocasionalmente, fue a partir de esa lesión que comenzó a entrenar con mayor frecuencia. Poco a poco, su cuerpo empezó a transformarse.

Un hombre surfeando en una ola grande con una tabla de bodyboarding, bajo un cielo azul con algunas nubes.

Con el paso del tiempo, quienes rodeaban a Rivera Rolón comenzaron a notar los cambios en su físico. No solo logró recuperarse por completo de la lesión y volver al mar, sino que también ganó masa muscular y mejoró notablemente su apariencia. Fue entonces cuando algunas personas vinculadas al mundo del fisicoculturismo comenzaron a sugerirle que considerara competir. Incluso, figuras como el entrenador José llegaron a sospechar que Alexis utilizaba esteroides anabólicos.

Fue precisamente el entrenador José quien, con sus palabras, despertó en Rivera Rolón el interés por el fisicoculturismo. Lo invitó a presenciar su primera competencia y le dijo: “Tú tienes el físico que todo culturista quisiera tener”. Aquella frase quedó grabada en la memoria de Alexis y marcó un antes y un después en su vida.

Desde joven, Alexis siempre fue una persona competitiva. Al asistir a su primera competencia, comprendió que el fisicoculturismo no se trataba solo de posar en traje de baño, sino que era un entorno altamente competitivo. Por eso, Rivera se siente profundamente agradecido con el entrenador José, cuyas palabras iniciales lo impulsaron a adentrarse de lleno en el mundo del fitness.

Tras su primera participación como novato, Alexis conoció al entrenador que marcaría su carrera hasta el día de hoy: Carlos Ayala, mejor conocido como “Cholo”. Considerado una figura clave en la historia del fisicoculturismo en Puerto Rico, Cholo dejó una huella imborrable en la comunidad. “En su tiempo era el papá de los pollitos”, recordó Rivera con admiración.

Alexis llegó a donde Cholo por recomendación. Al conocerse, las primeras palabras del entrenador fueron contundentes: “Mano, mira que he visto físicos, pero nadie tiene el tuyo. Te lo digo hoy: si te dedicas a esto, vas a viajar el mundo”. Con el tiempo, la vida y los logros de Rivera Rolón terminaron por confirmar aquella predicción.

Bajo la guía de Cholo, Rivera comenzó a transformar aún más su físico. Su alimentación fue ajustada meticulosamente y se perfeccionó el uso estratégico de esteroides anabólicos, lo que llevó su cuerpo a un nivel competitivo superior. “Ya cuando volví a competir, nadie me ganó”, afirmó con orgullo Rivera Rolón.

Años después, llegó uno de los momentos más cruciales de su carrera: el campeonato nacional de la National Physique Committee (NPC). “Si yo no ganaba ese día, ya no iba a seguir”, confesó Alexis. Aquel día marcó historia: solo dos latinos han ganado el título absoluto en los NPC Nacionales —el dominicano Víctor Martínez y el puertorriqueño Alexis Rivera Rolón. Ya no era un novato. Ahora se veía a sí mismo como un profesional, motivado por la certeza de que podía llegar aún más lejos.

Quien había sido su entrenador y se había convertido en su hermano, Cholo, estuvo presente en aquella victoria. “Me bajé de la tarima y le di un abrazo… le podía ver la alegría en la cara”, recordó Alexis con emoción. Aunque para esa competencia contó con el entrenamiento de otra profesional, Cholo lo apoyó en todo momento. Además, un numeroso grupo de amigos lo acompañó, dándole aún más razones para continuar su camino.

Pero el camino hacia la cima no es fácil. La vida de un fisicoculturista implica más que largas horas en el gimnasio; requiere sacrificios profundos los hábitos de vida. Significa renunciar al tiempo con la familia, perderse eventos importantes y distanciarse de los amigos, todo por alcanzar el cuerpo ideal. “Es una de las razones por las que difícilmente alguien puede hacer lo que yo hice”, explicó Rivera, refiriéndose a su llegada al Olympia 2018. El fisicoculturismo se convirtió en su prioridad absoluta. “Si no hubiera sido así, no lo habría logrado”, concluyó.

Parte #2

La alimentación es un pilar fundamental en la preparación de todo fisicoculturista. El preparador físico y fisicoculturista profesional Jayson Rivera Pérez lo resume con claridad:

“La clave de un fisicoculturista es la comida… tienen que comer de cinco a seis veces al día… específicamente en unas horas establecidas… con una suplementación para poder lograr lo que quieren.”

Por esta razón, Alexis adoptó hábitos muy estrictos en su día a día. Incluso cuando salía al cine con sus hijos, se las ingeniaba para cumplir con su plan nutricional. Guardaba la comida en los bolsillos de sus pantalones o en la ropa de los niños, y mientras disfrutaban de una película, él también cumplía con sus porciones. “Para algunos puede parecer ridículo, pero tenía que hacerlo”, confesó Rivera Rolón.

Sin embargo, no todo era entusiasmo y disciplina. Sus padres vivían con preocupación. Observaban cómo su cuerpo se transformaba rápidamente y, como muchos, habían escuchado historias de fisicoculturistas que perdieron la vida debido al uso de esteroides anabólicos. “Me decían: ‘Chico, cuidado. Cuídate, chequéate.’ Pero yo entiendo que fui bastante responsable conmigo, y gracias a Dios hoy día estoy aquí… Entiendo que mis padres me apoyaron”, relató Alexis.

El propio Jayson Rivera Pérez advierte sobre los riesgos de esta disciplina:

“Ser fisicoculturista es también saber que tienes que arriesgar tu salud… Es importante verificarse… Se les cae el cabello, los dientes, supuraciones en la piel… Las féminas sufren facciones masculinas.”

Antes de llegar al profesionalismo, Alexis también enfrentó enormes desafíos económicos. Su sueño requería inversiones constantes, desde suplementos hasta alimentación y boletos de avión. Muchos amigos lo apoyaron en el camino: “Algunos me ayudaban con el boleto de avión, otros con los suplementos”, recordó Rivera.

Uno de los momentos más duros en la vida de Alexis ocurrió en 2012, tras una competencia decisiva. Había entregado todo: su físico, su energía… y cada centavo que tenía. Al llegar a su habitación, se derrumbó. “Yo lo di todo, en cuanto a físico y en cuanto a lo monetario”, recordó. No tenía dinero para regresar a Puerto Rico. “Pero Dios provee… y pude regresar”, dijo con gratitud.

Al convertirse en profesional en 2014, los gastos aumentaron. La preparación física de alto nivel exigía más recursos, y Alexis comenzó a enviar cartas a distintas compañías de suplementos en busca de patrocinio. Muchas nunca respondieron; otras no llegaron a un acuerdo. Irónicamente, la única empresa a la que no contactó directamente decidió apoyarlo. “Si no hubiera sido por ese auspicio, yo no hubiera logrado mi carrera”, afirmó.

El punto más alto llegó en 2018, cuando clasificó al prestigioso Mr. Olympia al ganar la competencia Tampa Pro. Ya en Las Vegas, al observar a su alrededor, comprendió la magnitud del momento: iba a compartir escenario con aquellos atletas a los que había admirado durante años. “Ya yo no soy tu fanático… ya yo soy tu contrincante”, pensó Rivera.

Ese año, Alexis Rivera Rolón se convirtió en el primer puertorriqueño en llegar a un Olympia y posicionarse entre los 11 mejores fisicoculturistas del mundo. Un logro histórico. Un boricua haciendo historia en un deporte exigente, llevando con orgullo a Puerto Rico en cada músculo, en cada pose, en cada sacrificio.

“No puedo explicarlo… simplemente me reí. Vi el estadio lleno de gente y fue como: ‘aquí estoy, ¿qué pasó?, llegué’. Todos esos sacrificios, el tiempo que no pasé con mis hijos, todos esos años… los llevé a ese momento”, relató Alexis con emoción.

Cholo estuvo a su lado en ese proceso. Compartieron juntos en el apartamento antes de la competición. Fue testigo de cómo aquel joven que un día llegó buscando llevar su cuerpo al siguiente nivel, se convertía en uno de los 11 mejores fisicoculturistas del mundo. “Cholo me abrazó y lloró conmigo… me dijo: ‘Llegaste’”.

Pero el destino daría un giro inesperado. En 2020, Carlos Ayala, conocido cariñosamente como “Cholo”, falleció. Alexis iba conduciendo cuando recibió la llamada. Al enterarse de la noticia, se detuvo a un lado de la carretera, paralizado por la tristeza. “Comencé a temblar… no entendía. Yo había hablado con él dos días antes… no hay palabras”, recordó con la voz quebrada.

“Siempre viviré agradecido… Cholo era un hermano. Nos queríamos. Fue una de las mayores influencias en mi vida. Me hubiera gustado pasar más tiempo con él. Por eso, hoy valoro más el tiempo… el tiempo no vuelve”, expresó Rivera Rolón.

Entrenador, hermano, amigo… Carlos Ayala fue una figura esencial para muchos atletas que soñaban con transformar su cuerpo y alcanzar sus metas. “El papá de los pollitos”, como lo llamaban, dejó un legado que vivirá más allá de cualquier competencia..

Cinco meses después de su participación en el Olympia, Alexis regresó al agua para volver a experimentar la sensación de dominar las olas. Tras pasar cuatro horas en el mar, sufrió una lesión en la rodilla. Al llegar a su casa, no podía mover la pierna izquierda. Inmediatamente acudió a su médico, quien le diagnosticó osteoartritis, un desgaste del cartílago que afecta la articulación.

Según Medline Plus, la osteoartritis (OA) es una enfermedad articular común causada por el deterioro del cartílago, lo que provoca dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones. Factores como la edad, la genética, el sobrepeso, lesiones previas y actividades de alto impacto —como ciertos deportes o trabajos físicos— pueden aumentar el riesgo de desarrollarla. Los síntomas incluyen dolor que empeora con la actividad, rigidez y crujidos al mover la articulación.

Aunque la osteoartritis no tiene cura, sus síntomas pueden aliviarse mediante medicamentos, fisioterapia, pérdida de peso, el uso de dispositivos ortopédicos y tratamientos alternativos como la acupuntura y el yoga. En casos severos, la cirugía puede ser necesaria. Para prevenirla, se recomienda mantener un peso saludable, fortalecer los músculos y evitar el sobreesfuerzo en las articulaciones.

En el caso de Alexis, su médico descartó la operación, ya que la lesión no era lo suficientemente grave. Sin embargo, le advirtió que ya no podría competir en el fisicoculturismo. La noticia fue un golpe duro para Rivera Rolón. “Me puse frío, pasé por cuatro colores diferentes… ¿Cómo va a ser? ¿Cómo? ¿Haz algo?, le pregunté. Pero me dijo que eso no iba a pasar, que mi lesión era leve a moderada y que ningún médico aprobaría la operación”, recordó Alexis.

Sentirse caído de la cima lo sumergió en una profunda depresión. Fue un proceso muy difícil, porque no sabía cómo asimilar la situación. “Pude haber forzado la lesión e intentarlo, pero no quería lastimar la pierna que aún me quedaba buena”, confesó.

Luego de la tormenta, llegó la calma. Alexis encontró un medicamento que le permitió recuperar hasta un 90% de la funcionalidad de su rodilla.

Después de un tiempo de descanso, volvió al agua y su vida comenzó a tomar color de nuevo. Sus problemas quedaron atrás. Se olvidó del fisicoculturismo, y de haber sido uno de los mejores del mundo, y su vida volvió a encajar. “Me siento mucho más feliz que en todo ese trayecto, porque ahora hago las dos cosas”, mencionó Alexis, refiriéndose al bodyboarding y al fisicoculturismo. “Ya no vivo con el miedo de que me pase algo, por el nivel tan alto que estaba”, en referencia al uso de esteroides anabólicos.

El Alexis de hoy hace lo que realmente le hace feliz y no permite que nada ni nadie perturbe su paz. Como entrenador, motiva a sus clientes a ser humildes, a salir de su zona de confort y, si detecta que alguien está dispuesto a alcanzar sus metas, hará todo lo posible por ayudarlo. Ahora, con un mayor valor por el tiempo, lo dedica a estar junto a sus hijos y su familia. “Valoro muchísimo el tiempo y las cosas pequeñas, que en realidad son grandes”, compartió Alexis.

“Primero, busquen la felicidad en sus vidas… vivir infeliz es triste, y eso es algo que he visto. Trabajen por lo que quieren, porque nadie en la vida te lo va a dar en bandeja de plata. Si de verdad lo quieres, lo vas a lograr”, concluyó Alexis Rivera Rolón.

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