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Buscando el balance: historia de una atleta de Taekwondo

Por: Abdiel Rivera, Tahiní Robles, Shirleyann Pérez

 “Mi cuerpo ya no daba para más”…“Mis piernas ya no podían soportarme”. Era común ver a Paola Rivera de 21 años boxeando con todas sus fuerzas bajo el sol, en pleno verano de Puerto Rico. Esto, con tres abrigos y dos pantalones. Luego de estar 36 horas sin comer y con tan solo una gota de agua en su cuerpo. Todo esto con el objetivo de lograr el peso requerido para poder competir en la Clasificación Nacional de los 4 pesos para los Centroamericanos.

Sin embargo, todo el esfuerzo no fue suficiente. Por lo que Paola, tuvo que recurrir a una última medida extrema: cortar su cabello, uno de los atributos del que más orgullosa estaba y en el que descansaba su autoestima.

Paola no recurrió a estos métodos solamente ese día.  Era algo bastante común en su vida. Ya que, si no lograba alcanzar el peso requerido para la pelea, no podría hacer lo más que amaba en la vida. Estar en el tatami, lugar donde puede escuchar la melodía del estruendo de las patadas golpeando los implementos (equipo de taekwondo), que tanto la relajan. Aquí, puede escapar del mundo y ser, según ella, “su yo real”.

Saco de boxeo de piso, domi, casco, almohadillas, peto (chaleco) y guantes de boxeo

Paola se crió en Comerío, Puerto Rico, con sus padres y su hermano menor pero sus padres decidieron matricularla en un colegio en Bayamón.  En ese mismo colegio fue el comienzo de una vida de acoso y prejuicios para Paola, debido a sus rasgos asiáticos y a su tímida personalidad.

Paola Rivera (8 años) junto a su hermano menor.

“Me decían sobrenombres como china, tú no eres de aquí: me decían Ching-Chang”, aseguró Paola. Sin embargo, “nunca me llegué a defender de estos abusos, porque era una persona sumamente tranquila y no mostraba ninguna violencia física para los demás. No tuve el valor de defenderme de esa forma”, añadió.

Cuando Paola le confesó a sus padres sobre su situación en el colegio, estos le recomendaron que los ignorara; que lo mejor sería recurrir a un maestro o a la directora.  Aun así, su papá decidió introducirla a un deporte para que perdiera su timidez. El primer deporte que Paola practicó fue el karate, pero todo cambió cuando conoció el taekwondo. 

“Paola era una niña muy tímida y solitaria y con este deporte se adquiere mucha confianza, disciplina y autocontrol”, explicó el Sr. Edgar Rivera, padre de Paola.

“Realmente tuve la oportunidad de probar otros deportes como el baloncesto, pero algo en mí me decía: quédate en este deporte que es tan diferente; y como ya llevaba tiempo practicándolo, podía seguir trabajando esas debilidades y aprender nuevas habilidades”, explicó Paola.

Desde el primer momento que Paola se comprometió con el deporte del taekwondo, nunca dio marcha atrás. Ella supo rápidamente que este deporte de contacto físico le iba a requerir más que el sacrificio de su cuerpo. Tendría que entregar también su mente y corazón.  Gracias a su disciplina, la atleta comenzó a notar cambios positivos en su persona. Mejoró su autoestima y su determinación. “Perdí esa timidez que yo reflejaba en mi niñez” …  “Era una nueva yo”, afirmó Paola

Paola (azul) en un combate en la Liga Atlética Interuniversitaria de Puerto Rico 2021 (LAI)

El padre de Paola era la persona que la llevaba a los entrenamientos y torneos. Usualmente, estos viajes eran desde Comerío hasta San Juan, una hora de ida y vuelta.

Paola junto a su padre en una premiación de atletas destacados de su universidad.

Paola, aún tiene vivo el recuerdo del momento en que ganó los juegos Panamericanos Juvenil. Pero lo que más le emociona, no es haber ganado la medalla de oro, sino la reacción de sus padres.  “Vi a mis papás en las gradas y mi mamá llorando y cuando por fin me tocó estar frente a él, ese abrazo yo lo sentí, no un abrazo cualquiera. Un abrazo de como que “¡Wow, lo lograste, pudiste, estamos aquí después de tanto sacrificio que tuve que pasar como familia!””, expresó Paola.

Paola explica cómo se sintió al ver la reacción de sus padres al haber ganado.

Paola ganó varios eventos locales e internacionales. Entre 393 personas, se colocó en la posición número 1 de de los juegos Panamericanos del 2017.  Además, fue seis veces campeona nacional en las categorías cadete, juvenil y adulto, pero nada de esto la preparó para el momento en que se enteró de que estaba en la séptima posición juvenil de Taekwondo a nivel del mundo.

Ranking en los panamericanos juvenil femino.
Ranking en el mundo juvenil femenino.

Antes de haberse enterado de esto, ella se encontraba en Panamá, en los juegos Panamericanos, justo una semana antes del paso del Huracán María por Puerto Rico. Por poco no puede regresar a la Isla, pero logró regresar antes de la llegada del huracán.  Dos semanas después del impacto del Huracán María Paola logró conectarse a la internet desde el Puente Atirantado en Naranjito.

Es en ese preciso momento en que leyó por primera vez: “Paola Rivera Top 7 a nivel del mundo”.  Paola no podía creerlo, “yo me pellizcaba para saber si era real”.  Esos momentos tan difíciles para su familia, se vieron iluminados con esta noticia. La atleta sintió que por fin estaba recibiendo su recompensa. 

Paola Rivera, recibe la noticia de que se encuentra entre los top 10 del mundo.

Con el pasar de los años, Paola se convirtió en una joven adulta y con ello llegaron otras responsabilidades. Ya no era una adolescente, ahora tenía que preocuparse por su futuro. 

Paola comenzó a estudiar psicología y se mudó a un hospedaje cerca de la universidad.  Al verse separada de sus padres y de sus amistades hizo que Paola cayera en depresión. “Fue muy fuerte para mí aceptar esta etapa”, afirmó Paola. 

El Dr. Jesús Rodríguez, psicólogo deportivo, explicó, que la mayor cantidad de los diagnósticos de ansiedad o depresión en atletas y universitarios transcurren en los primeros 2 años de la etapa universitaria. 

Según el doctor, hay muchos atletas de alto rendimiento que tienen problemas con el estrés y ansiedad, pero estos no afectan su rendimiento. En cambio, estos problemas si afectan su vida fuera del deporte. “Cuando se enfrentan a cosas cotidianas de nuevo, a ser estudiantes, relaciones interpersonales, ese estrés y esa ansiedad se queda ahí y afecta el diario vivir de esa persona”, indicó el Dr. Rodríguez.

Paola también comenzó a experimenta cambios en su cuerpo.  Con 16 años, la atleta lograba bajar 5 libras en un solo día con dieta y ejercicio. En cambio, con 18 años se le hacía imposible lograrlo. Estas circunstancias llevaron a Paola a desarrollar un desorden alimenticio. “Tenía que cortar agua, estar horas sin comer para dar con el peso.  Tenía que ya estar prácticamente 2 meses o 3 meses en dieta. Tenía que controlar mis porciones, todo lo que comía. Y sí, fue un cambio muy grande en mi cuerpo y me llenó de mucha frustración”, explicó Paola.

Información sobre los trastornos alimenticios.

El estar sin comer, no tan solo afectaba a su salud, sino también su estado mental y cómo se relacionaba con las personas. “Yo me ponía, dentro de mí, muy agobiada, pero también muy prepotente, puedo decir, como muy insoportable.  No quería que nadie me hablara, que me hablaran de comida, me ponía de muy mal humor”, confesó Paola.

Según el psicólogo, Dr. Rodríguez, un atleta que no se alimenta adecuadamente puede padecer agotamiento mental, cansancio extremo, pérdida de capacidad de pensar y reacción, alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad. Paola no fue la excepción, “No rendía bien en mis entrenamientos, me cansaba muy rápido al llegar a la universidad. Me dormía en las clases”.

Aun así, la pasión de Paola por el taekwondo hizo que pudiera soportar estos sacrificios. Ella no se iba a dejar vencer.  “En este deporte, tu primer enemigo es el peso”, aseguró Paola.

Paola explica cómo se sentía al hacer las dietas.

Llegó un momento en que ella ya no podía más con el taekwondo. “Ya me apestaba”, expresó Paola.  Esto ocurrió cuando la joven tuvo oportunidad para competir en los Juegos Olímpicos Juveniles en Buenos Aires, Argentina, pero al final no pudo. Esto debido, a que uno de los golpes no fue captado por el sensor del peto electrónico, que se utiliza para hacer el conteo de puntos en el combate. “Se me cayó el mundo, después de tantos sacrificios que uno hizo, ya no quería seguir con el deporte”, declaró Paola.  Esto resultó en que su depresión aumentara aún más.

Paola habla de cómo se sentía en ese momento.

Paola, ahora alejada del taekwondo, siguió con su vida y sus responsabilidades.  Aunque estuviese pasando un mal momento, se enfocó en la universidad, ya que tenía una beca y no quería perderla.  El taekwondo seguía formando parte de su vida y solía asistir a charlas o conferencias sobre psicología deportiva. En una de las charlas a las que asistió, hablaron sobre la nutrición. Fue en ese momento, en el que se percató de su grave problema con la alimentación y del daño que le estaba haciendo a su cuerpo.

Paola asistía a estos tipos de charlas con el fin de identificar los errores que estaba cometiendo, superarlos y desarrollar nuevos hábitos. “El deporte nos enseña que también debemos perder, aceptar las derrotas y si perdimos, seguimos esforzándonos cada día para que se logre la meta”, mencionó la atleta.

Luego de percatarse de su problema de alimentación, tomó la decisión de contarle a sus padres.  Esto para ellos no fue una sorpresa. “Nosotros como padres somos los primeros críticos en cuanto a su preparación y conocemos cuando tenía problemas de peso y ella no lo aceptaba”, explicó el padre de Paola.

Los padres de Paola le recomendaron buscar ayuda con un profesional o hablar con su entrenador para qué le recomendará qué hacer. El entrenador le recomendó ir con un nutricionista. El especialista se quedó impactado al escuchar las dietas extremas que Paola hacía, hasta el punto de no saber cómo ella pudo sobrevivir tanto tiempo viviendo de esta manera.

Rivera explica que consejos su nutricionista le dio para su salud.

Gracias a las enseñanzas y consejos de su nutricionista, Paola comenzó a mejorar su dieta. “Gracias a él, he podido ver más mundo en cuestión en que me alimento, qué alimentos escojo en los supermercados para que así yo pueda suplementarme bien en los entrenamientos y en el día a día”, explicó Paola.

Desde entonces, Paola no ha vuelto a recurrir a las dietas extremas. Ahora está consciente de los errores que cometió y tiene la determinación de seguir aprendiendo para no volver a caer en ello.

Actualmente, Paola se encuentra dando clases de taekwondo a niños en High Gear Taekwondo. Muchos de estos niños llegan con las mismas características que ella, personas tímidas y con falta de disciplina.  La atleta les enseña todo lo que ella ha aprendido a través de los años.  Se asegura de que ellos, si tienen alguna pregunta, no duden en buscar ayuda de un profesional como un nutricionista o psicólogo y que siempre confíen en sus padres para ayudarles.

Lugar donde Paola es maestra de taekwondo en High Gear Taekwondo en Cupey

Ahora, su vida no es solo taekwondo, ha aprendido a valorar su salud y su juventud.  Dejó atrás los días en que solo iba a la escuela y al dojo, mientras que, sus amistades compartían y disfrutaban. “El taekwondo no es toda la vida. Debo también seguir desarrollándome, seguir conociendo personas, seguir disfrutando de la vida”, explicó Paola. 

Hoy, Paolas es capaz de disfrutar conversaciones con sus amistades y su familia. Sus viajes ya no son únicamente para competir en algún torneo, sino para disfrutar con sus seres queridos mientras explora el mundo.  Encontrando así, el balance en su vida.

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