Manuel Cidre: Cara a cara con la emigración

A siete meses de las elecciones, son muchos los que se preguntan si Puerto Rico aún es el lugar ideal para alcanzar sus metas. ¿Tendrá algún candidato a la gobernación el poder de convencimiento para detener la fuga de jóvenes que sueñan con un futuro lejos de la Isla?

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Producto de la emigración, luego de que sus padres decidieran salir de Cuba para ofrecerle a su familia un futuro diferente en Puerto Rico, Manuel Cidre —candidato independiente a la gobernación— es quizá la persona ideal para abordar este tema.

En entrevista para Nomade.media, Cidre nos dejó saber su opinión acerca del éxodo de jóvenes y sus propuestas para ofrecer nuevas oportunidades a quienes decidan permanecer en la Isla.

Cuando le pedimos al candidato que se pusiera en el lugar de un joven de 23 años que se debate la idea de migrar fuera de la Isla, nos aseguró que su primer instinto, probablemente, sería marcharse. Sin embargo, aclaró que, aunque “Puerto Rico está viviendo su peor crisis en sus 522 años de historia, en las situaciones difíciles como las que vivimos es que afloran la creatividad, el deseo y las buenas ideas”.

De manera que, “si se tratara de la respuesta de un joven de 23 años que se levantó por la mañana a buscar trabajo y no lo consiguió, la contestación hubiese sido sí”. Pero si se tratara de “un joven que se levantó en la mañana, pensó fuera de la caja, buscó otras alternativas y una oportunidad en la situación difícil”, aseguró que no se marcharía.

En cambio, cuando le preguntamos si entendía que, si sus padres hubieran tomado la decisión de permanecer en Cuba, hubiera tenido la oportunidad de convertirse en el empresario exitoso que es hoy, nos confesó que no, aclarando que tampoco fue fácil para ellos establecerse y salir adelante en Puerto Rico.

“Mi familia era una familia normal. No éramos gente de dinero, pero ya uno vivía. En aquel momento, tuvimos que venir a un país extraño”, relató el empresario nacido en Cuba y criado en Puerto Rico.

Asimismo, aseguró que no fue hasta los diez años que por primera vez comió carne y hasta los catorce que se puso un par de zapatos nuevos. “Dormíamos cuatro hermanos en el mismo cuarto. Vivíamos nueve personas en una casa con un solo baño, pero esa situación me sirvió para superarme, echar para adelante, estudiar y dar el máximo. Hay una correlación muy grande entre las dificultades y los éxitos”, añadió Cidre.

Así cómo Puerto Rico vive momentos difíciles, en aquellos años, aunque bajo circunstancias distintas, muchas familias cubanas se vieron obligadas a dejar su tierra para aventurarse en una nación desconocida. Tenían la esperanza de que ese sacrificio rindiera el fruto de la prosperidad que anhelaban. Muchos lo lograron. La familia Cidre es un ejemplo de ello, pero no todos pudieron realizar sus sueños.

El candidato a la gobernación entiende que los cubanos pudieron haber hecho más para cambiar el destino de Cuba. “El pueblo abandonó muy rápido el país, con la esperanza de regresar en seis meses, y ya han pasado 58 años”.

Por consiguiente, Cidre se niega a “dejar a Puerto Rico en manos de gente que no tiene la capacidad ni el compromiso con el futuro del país”. Por eso, exhorta a los jóvenes a no cometer el error de su generación, que por 48 años “le dio la espalda al país y permitió que 27 senadores, 52 legisladores y un ejecutivo decidieran el futuro de sus hijos y nietos”.

El candidato entiende que los puertorriqueños tienen la oportunidad de cambiar el destino del País, pero el modelo económico debe estar basado, no en la dependencia, sino en el empresarismo, apoderamiento y responsabilidad de sus ciudadanos.

“Nos han criado pensando que el gobierno tiene que resolvernos el problema. Por eso, se nos hace tan fácil comprar un pasaje y movernos al otro día”. Pero cuando nos vamos, dejamos una historia, un hogar, amigos, el barrio y nuestro clima, sólo por reusarnos a enrollarnos la mangas, advirtió Cidre. “Y enrollarse las mangas no es resolver a corto plazo. El que le diga a usted que el problema de Puerto Rico se puede resolver a corto plazo, le está mintiendo. Pero sí le puedo decir que, si nos unimos todos, no nos hundimos”, añadió.

El ejemplo que ofreció el empresario para justificar su fe que en el pueblo puertorriqueño fueron los proyectos de agricultura que están en manos de los jóvenes. “Ellos están viendo una oportunidad en la agricultura, tanto orgánica como convencional. Si esa masa de jóvenes se pone a producir agroindustrias, podremos sustituir las importaciones que componen un 87% de lo que consumimos”.

Según Cidre, la situación que enfrenta la Isla no se resuelve de la noche a la mañana, pero “podemos empezar a construir el Puerto Rico del futuro con el material que tenemos aquí”. Entre sus propuestas, para que los jóvenes encuentren esperanza y consideren poner en pausa su decisión de marcharse, se encuentran:

  • Saldar los préstamos estudiantiles de los jóvenes que estén dispuestos a trabajar cinco años para el gobierno
  • En vez de cupones, ofrecer el equivalente en horas de trabajo, bajo un sueldo mínimo de $14.50 por hora
  • Fomentar el turismo médico, educativo y ambiental
  • Desarrollar industrias locales que permitan a Puerto Rico convertirse en un suplidor del sector aeroespacial, a nivel mundial, comenzando con compañías como Honeywell y Lufthansa
  • Optimizar el aeropuerto Roosevelt Roads y convertirlo en una plataforma de lanzamiento de vuelos espaciales, para que ingenieros de las universidades Interamericana, Politécnica y el Colegio de Mayagüez tengan oportunidades de trabajo en la Isla
  • Desarrollar un parque temático como centro de investigación y desarrollo marítimo, en el área de Roosevelt Roads
  • Optimizar a Vieques y Culebra para que compitan con Saint Thomas y Santa Cruz.
  • Incentivar el establecimiento de centros de llamadas para servicio al cliente de compañías de telefonía móvil.
  • Convertir los edificios vacíos del fisco en lugares de siembra hidropónica
  • Optimizar el puerto de Ponce, y convertir el área sur en una zona agroindustrial, que reciba insumo agrícola del área geográfica contigua en el Caribe, lo convierta en un producto terminado y lo inserte en la cadena de consumo, tanto local, como estadounidense.

“No hay cuatro años para esperar”, aseguró Cidre. “Cualquiera que venga a gobernar a Puerto Rico y no tenga un plan que impacte la economía y el desarrollo en los primeros cien días, no va para ningún sitio”, añadió.

Según el empresario, “el drenaje provocado por la migración se detiene con oportunidades, esperanza y propuestas viables. Los tiempos de bailar la macarena y las grandes concentraciones nos trajeron hasta aquí. Hay que darle un reenfoque al país, donde el ciudadano sea el protagonista”.

“La teoría del pasado era que yo trabajaba, desarrollaba al país y mientras el país iba subiendo, la gente iba subiendo. Pero eso no sucedió; el país subió y, ¿dónde quedó la gente? Se quedó abajo”, aseguró Cidre.

En Puerto Rico, hay novecientos mil pobres; 67% de nuestros niños viven bajo los índices de pobreza internacional. Pero “hay gente que no lo cree; que me dice: ‘ellos no son pobres, porque tienen celular’. Hablan de forma despectiva de las personas que reciben cupones; ‘esos son dependientes del gobierno’, señalan. Pero esa dependencia la creó el gobierno para crear pobreza y control”, enfatizó el candidato.

No obstante, la pobreza que vive el país es mucho más complicada que la del dinero o el hambre. “La pobreza que vivimos es una de espíritu, esperanza y autoestima. Cuando tu autoestima está en el punto más bajo y te falta el orgullo por lo que más debes amar, tu país, los resultados no pueden ser buenos. Por eso, se nos hace tan fácil irnos”, reiteró Cidre.

Consiente de la apatía de los jóvenes a participar en los procesos eleccionarios, el candidato independiente a la gobernación solicitó la confianza de nuestra audiencia. “Que sea yo la persona que te brinde esperanza para quedarte es algo que tienes que ver en mí. Tienes que ver mi capacidad y experiencia. Escucha tu corazón. Hay muchas cosas que se pueden disimular, pero no puedes disimular cuando hablas de corazón”, aseguró.

Al joven que ha tomado la decisión de marcharse y está apunto de montarse en un avión, “yo le hablaría de mí, que monté un negocio de pan sin chavos, que empecé y me fue bien; y, cuando mejor estaba, tuve que cerrar ocho panaderías. Empecé de nuevo y salí adelante, sin recursos. Trabajé de cuatro de la mañana a doce de la noche. Fueron muchas las veces que me levanté llorando. Fueron muchas las veces en las que no tenía dinero para pagar la nómina y tuve que hipotecar la casita que tenía. Pero, al final del día, lo miraría a los ojos y le diría: no te quites”, concluyó Cidre.

Después de todo, marcharse o quedarse es una decisión difícil en la que nos jugamos nuestro futuro y el de nuestras familias. En Nomade.media queremos saber qué opinas.

Cuéntanos, ¿qué piensas hacer tú?

 

 

I. López

Estudiante de Comunicaciones, aficionada de la arquitectura, los libros y algunos deportes.

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